Este libro constituye un recorrido histórico que va develando lo complejo que resulta en Colombia construir un ethos cultural con y desde el cual se pueda aceptar que la autoridad del Estado es primordial para asegurar el bienestar de amplias mayorías, pero también que la legitimidad de éste debe ser ganada a pulso contra aquellas organizaciones criminales al margen de la ley, e incluso, contra instituciones como el clientelismo y las prácticas ciudadanas entronizadas en la cultura ciudadana que impiden el respeto por lo público y por la diferencia.La obra de los profesores permitirá reconocer que el papel de medios masivos, de columnistas y periodistas en general, es de gran valor para el fortalecimiento de la democracia en tanto los estados de opinión pública que generan permitan la comprensión amplia de lo que sucede en Colombia en materia de orden público, para nombrar tan solo un asunto. Pero de igual manera este libro pone en evidencia, a través de la constatación de fuentes, el seguimiento a un medio influyente como EL TIEMPO, y el análisis político-mediático a partir de sugestivos imaginarios entronizados en el ethos cultural, que hoy Colombia es un país intolerante e incapaz de salvaguardar la vida, la honra y la pluralidad a juzgar la forma como los propios colombianos conciben los asuntos públicos, las responsabilidades y deberes ciudadanos y estatales, pero por sobre todo, por el mínimo valor que le dan al respeto por la vida.La obra de los profesores permitirá reconocer que el papel de medios masivos, de columnistas y periodistas en general, es de gran valor para el fortalecimiento de la democracia en tanto los estados de opinión pública que generan permitan la comprensión amplia de lo que sucede en Colombia en materia de orden público, para nombrar tan solo un asunto. Pero de igual manera este libro pone en evidencia, a través de la constatación de fuentes, el seguimiento a un medio influyente como EL TIEMPO, y el análisis político-mediático a partir de sugestivos imaginarios entronizados en el ethos cultural, que hoy Colombia es un país intolerante e incapaz de salvaguardar la vida, la honra y la pluralidad a juzgar la forma como los propios colombianos conciben los asuntos públicos, las responsabilidades y deberes ciudadanos y estatales, pero por sobre todo, por el mínimo valor que le dan al respeto por la vida.